Josephine gritó: “¡Ah!”.
“Ni siquiera hemos empezado todavía, ¿por qué gritas?”.
“Piérdete. ¿No puedes ser un poco más serio?”.
Esa noche, Jay abrazó a Angeline todo el tiempo. Quizás fue porque Angeline estaba en sus brazos que le resultaba mucho más fácil analizar muchas cosas con gran racionalidad. Estaba buscando una salida a su situación actual.
Finalmente, Jay tomó una decisión. No importa cuánto Angeline lo apartara cuando se despertara más tarde, él seguiría siendo terco en quedarse