Esa noche, él finalmente pudo dormir con ella en sus brazos.
Cuando llegó la mañana, Jay todavía estaba profundamente dormido.
Entonces, escuchó una voz magnética que venía de un lado. “Jaybie. ¿Jaybie?”.
Jay abrió los ojos y sonrió cuando escuchó la voz de Angeline.
“¿Puedes hablar ahora, Angeline?”.
Él movió la mano para tocar el rostro de Angeline. Luego, la giró suavemente para que ella lo mirara. “Jaybie está justo aquí, Angeline”.
Angeline sabía que Jay sentiría pena por su amarga ex