La Señora Ares se sorprendió un poco cuando vio a Angeline. Hubo una grieta en su tranquila y gentil imagen cuando un toque de odio se reveló en sus ojos.
“Oh, ¿Angeline está aquí?”. La Señora Ares dejó escapar una sonrisa poco sincera.
Después del cortés saludo, ella reprendió a Angeline como a un lobo con piel de oveja: “Jay ha regresado a la Capital Imperial por tanto tiempo y te negaste a dejarnos verlo. ¿No crees que eso es exagerado? Somos la familia de Jay. ¿Tienes idea de lo mucho que