Como si estuviera recitando un libro de texto, Marilyn siempre fue capaz de responder con gran precisión. No omitió ni un solo detalle. “Cariño, hace tres años, tomaste dinero prestado de un usurero y te persiguieron para que pagaras tu deuda. Cuando tú y Tempestad intentaron escapar en coche, tus deudores los empujaron a los dos por un precipicio”.
Había una expresión apagada y sombría en el rostro de Jay. No podía pensar en ninguna razón por la que quisiera pedir prestado a un usurero.
Odiab