45- Que camines y callada

Martín

La recosté sobre mi cama y hubiera querido ser más delicado, pero ella fue quién marco el ritmo y quería todo ya, a lo que yo jamás me negaría, la necesito y la extraño demasiado. Empiezo a besar su cuello, ella levanta sus brazos y la ayudo a sacar su remera, ella me empieza a bajar mi jogging y en menos de lo que creí estamos los dos en ropa interior. Ella es perfecta, su piel es tan suave, extrañaba su calor, sus besos, me tome mi tiempo para acariciarla, tratando de recup
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