Siento un frío en la espina dorsal y doy media vuelta. Reparo bien en su rostro. ¡Es Ella! Julia está aquí. Agradezco mentalmente por haber puesto mi celular en el silencioso, pues así atiendo la llamada de Rafael sin que ella perciba.
Angel: ¿Julia? — ella me encara espantada — Podemos conversar en otro lugar si quiere, pero por favor baje el arma.
Julia: No quiero conversar. Usted no entiende, él nunca permitió que yo me quedara con él en su casa. Él ama usted. Él nunca me amó. ¿Cree mismo qu