— ¿¡Todo está bien!? —susurro, pero suena más como una pregunta que como una afirmación, me besa en los labios delicadamente.
—Todo va a estar bien —lo miro y me da miedo, ¿Cómo alguien puede tener cambios de personalidad tan rápido? Me abraza. —Entremos ¿sí? —dice pero no contesto nada, lo miro con asco. Lo abofeteo fuerte, de su labio sale sangre, me mira y lo vuelvo a abofetear.
— ¡Estas enfermo! —le grito, me mira, yo lo miro sería y me abraza.
—Ya paso, todo está bien —me susurra, me separ