Tomo un sorbo de mi copa de vino y él también lo hace, ninguno de los dos dice nada, solo me observa y yo a él. Le sonrío, juego con todas mis armas, mi cuerpo, mi cara, mi cabello, lo estoy seduciendo.
—Me retiro ahora señor Grosbfiab —se levanta del sofá y me mira.
—Yo también —dice y subimos las escaleras en silencio, observa mi trasero y aprovecho para moverlo. Al llegar a la puerta de mi habitación me detengo ante ella.
—Que pase una buena noche señor Grosbfiab —le digo.
—Pensé que… —dice