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abrí los ojos lentamente, estaba sobre algo caliente y duro

- buenos días preciosa -

apoyé mi barbilla en su pecho y le sonreí, su mano inquieta estaba tocando mi muslo, sus dedos hacían círculos en mi piel

- que fea te ves por las mañanas -

me dijo, con una enorme sonrisa, yo le di un suave beso en su pecho y volví a quedar dormida, me gustaba este sueño, era tan real

- Gabriela, deberías levantarte ya, tus padres se darán cuenta -

yo abrí los ojos de golpe y lo mire, no era un sueño, era una
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