La peor humillación.
Salgo con determinación a exigir que se respete mi posición de esposa, entonces me encuentro con un recibidor vacío. Enojada y decepcionada voy enseguida a su habitación imaginando que irían a terminar su escena allí. Pero antes de llegar a la habitación oigo los ruidos de las hélices del helicóptero. Me asomo por la ventana rápidamente. Entonces miro a Julián caminando hasta la plataforma de abordaje acompañado de dos de sus hombres. Respiro hondo sintiendo tanta impotencia. Entonces salgo de