Dejar que mis emociones se aquieten.
— Y bien Julián, ella es la mujer de la que no puedo parar de hablarte, Laura Smith. Mira nada más que trabajo tan maravilloso — dice mientras ambos luchamos por salir del shock que provocó este inesperado encuentro.
— Nunca mencionaste que se llamara Laura— dice él aún perplejo sin parar de mirarme.
—Ah, si solo decía la bellísima restauradora. Perdón por eso. Ahora ya lo sabes, y bien, vayamos a comer, Laura debe tener hambre, la Kore exige muchísimo cuidado y no queremos que nuestra mejor p