06.
Mis patas apenas tocan el suelo, mi pelaje es azotado por el viento, la espalda me duele, pero ese dolor queda en segundo plano, puedo escuchar las pisadas de él detrás de mí, puedo sentir su aliento en mi cola a pesar de tenerla en medio de mis patas, un pequeño truco que aprendí cuando estaba huyendo y casi me la arrancan por despistada.
— Por favor, detente... — lo vuelvo a bloquear antes de que siga.
Mi loba suelta un chillido, por una extraña razón ella desea estar cerca de ellos, pero al