Capítulo 29 Caldo de pollo… sin pollo.
Me dejo caer a su lado sin dejar de mirarlo, su rostro se ladea un poco y permanecemos en silencio solo observándonos, siento como el silencio se llena de palabras que ninguno de los dos tenemos los cojones de decir, o simplemente ninguno de los dos sabe que decir o como expresar lo que estamos sintiendo.
Una de sus manos se acerca a mi mejilla y la acaricia con delicadez y dulzura, haciendo que toda mi piel se erice y mis ojos se cierren con el contacto, inclino un poco más mi rostro hacia su