Respiro profundo y hago algo sumamente loco, estúpido y en definitiva contraproducente. Tomo la muñeca de Zero y me giro para ingresar al orfelinato una vez más con él. Tomo la manita que Cam me tiendo y regreso con ambos al patio trasero.
Zero se deja guiar por mí sin decir absolutamente nada, pero su expresión seria es una clara advertencia que probablemente me arrepienta de esto luego. Cuando llegamos al patio trasero, la expresión de Jay al ver a Zero es épica, se pone en pie y me mira duda