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Mantengo los puños firmes en la ropa de Meison, él no volteó a verme, sus ojos me evaden a toda costa, siento que las manos me tiemblan un poco y no puedo evitar que mi corazón se agriete un poco, porque comenzaba a tomarle cariño a este tonto, a verlo como un amigo, que éramos un equipo, lo perdoné en el fondo de mi corazón por lo que me hizo, encerrarme en ese apartamento, me puse en su lugar y consideré que siendo como él es no sabía como enfrentar eso y decidió alejarse, dejarme sola, que
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