Permanecí inmóvil mientras intentaba encontrar una herida que pudiera utilizar en mi contra. Al no conseguir ninguna reacción, sonrió con mayor crueldad.
—¡Qué ilusa eres! Tarde o temprano aparecerá una mujer que le hará cambiar de opinión, alguien capaz de ofrecerle todo lo que tú no puedes darle.