Después de unos segundos, Melanie miró al personal, tomó la libreta con ambas manos y se la devolvió.
—Por ahora, la casa está muy bonita —dijo intentando que su voz sonara firme a pesar de los nervios—. No hace falta cambiar nada todavía. Pero... sí me gustaría pedirles algo.
—Me gustaría que anota