—Sí —respondió en voz baja—, porque no hay otra opción.
Tadeo siguió mirándola un momento más, pero al final solo asintió. No le gustaba, pero insistir en ese instante no iba a ayudarla.
—Está bien, lo haremos así —dijo, firme—. Yo voy a estar esperando afuera y volvemos antes de que alguien lo no