—¡Ayuda! ¡Por favor, que alguien venga! ¡Doña Rosa se cayó! ¡Se cayó por las escaleras!
Los gritos rompieron el silencio de la casa. Melanie salió desesperada al escucharlos, y cuando vio a Doña Rosa tirada en el suelo, sintió que algo se le rompía por dentro. Corrió hacia ella como pudo, se arrodil