Asentí aunque él no podía verme
—Lo… lo intentaré —susurré
Me levanté de la cama y fui hacia la ventana mientras miraba los claveles rojos moviéndose con el viento, esos malditos claveles que parecían burlarse de mí, y la voz se me quebró sin querer
—Ha vivido un infierno —murmuré— y ellos… ellos c