—A mí nunca me dio buena espina —dijo Rita —, sí, Catalina la quería, la defendía, lo que tú quieras… pero esto es pasarse tres pueblos, una cosa es estar traumada y otra ir por ahí diciendo “soy tu hermana muerta” para enganchar a un hombre.
Joaquín se cruzó de brazos.
—Seguramente está usando la h