La señora Robles se quedó petrificada, respiró hondo, obligándose a mantener la compostura, y caminó hacia el televisor necesitaba ver con sus propios ojos la magnitud del desastre.
Encendió la pantalla.
La imagen era en vivo, cruda y despiadada.
La puerta de su casa, convertida en el centro de un circo mediático ,periodistas, cámaras apuntando, micrófonos alzados ,gritos que se superponían, exigiendo justicia por los asesinatos de los Cruz, el nombre de Melanie resonando como un mantra de ven