ZAIA
Mi corazón late con fuerza cuando siento que él se levanta.
"Discúlpame", digo en voz baja, a punto de alejarme y dirigirme al baño, cuando él me agarra la muñeca y me hace girar y volver a sus brazos, haciéndome jadear.
Él está desnudo y soy muy consciente del calor de su cuerpo.
La sensación de su cuerpo contra el mío… cada cresta y surco… y su polla, pero es la mirada en sus ojos lo que me marea.
“¿Vas a darme el segundo regalo más grande que había podido desear para luego huir?”, p