“Nosotros podemos”, digo, aunque sé que las cosas están bastante complicadas ahora mismo. Ella asiente y yo abro la puerta del pasajero delantero para Valerie. “No debí haberte traído aquí… Lo siento”, digo, agarrando un lado de su rostro antes de que ella entre.
Ella sacude la cabeza. “No, me alegro de haber estado allí”, dice con firmeza, besando mis labios. Sé que debería subir al coche y marcharme, pero no puedo evitar besarla profundamente. No me importa estar cubierto de tierra y sangre,