Diana coloca suavemente a Vadim en la cama, para que él pueda tocar el rostro pálido de Katherine con sus pequeñas manos curiosas.
—Mi pequeño Vadim, crece sano y fuerte, sé un buen hijo y no saques canas verdes a tus padres... yo te quiero mucho Vadim mi amado nieto... me hubiera gustado verte crecer... pero estoy muy segura de que serás como tu padre, eres su viva imagen de bebé.
La atmósfera hace que Diana quiera llorar, pero trata de sonreír y dice —Sí, también creo que Vadim es como Enzo.