Capítulo 34
Mika cae sobre el pasto y sus ojos se fijan en el cielo, atrapados en su transe, apagados, y el páramo desolado la abraza. El suelo es seco e infructífero, el clima es atroz y hay ceniza cayendo desde el cielo, la noche reina ahí, a lo lejos puede darse cuenta del nacimiento de una choza, descuidada y llena de moho, con miedo camina hasta ella y empuja suavemente la puerta, Mika sube las escaleras y escucha el llanto de una joven, los bellos de su piel se erizan y una chispa de elec