Capitulo 84
Anika mira en el espejo a Joseph mientras de desviste, y sonrie con picardia. Con lentitud camina hasta el balcón y abre las ventanas, el aire se cuela en la habitación y se inclina sobre el barandal que la separa del vacio. Mientras se inclina su cabello se vuelca sobre su pecho y deja al descubierto su espalda. Las cicatrices en su espalda blanca se hicieron presentes, Joseph deslizó suavemente su mano sobre ellas, - debio ser doloroso -, susurra, Anika asienta, - lo fue, p