"¡¿Qué?!".
Al escuchar estos nombres, todos los presentes parecieron haber sido alcanzados por un rayo.
Los Silva estaban especialmente desconcertados; sus rostros cambiaron drásticamente.
No eran ignorantes. Ellos también sabían lo que solían representar estas famosas figuras, hace tres años.
No habría sido un gran problema si vinieran solos. El problema era que habían traído consigo a una gran multitud de seguidores.
En aquel entonces, estos hombres eran luchadores de renombre; aún seguía