A primera hora de la mañana del día siguiente, Harvey llegó al Pico de Flutwell.
Bryce, Fisher, Damian y mucha otra gente ya estaban allí.
Había una mujer entre la multitud que hizo que Harvey echara un par de miradas más.
Parecía tener veintiocho años como mucho; tenía un cuerpo esbelto y el pelo largo ondeando al aire. Sumado a su exquisito maquillaje, nadie olvidaría jamás semejante apariencia.
Irradiaba un aura femenina que obligaba a cualquier hombre a clavar sus ojos en ella.
Cualquie