En el momento siguiente, salió un hombre de unos cincuenta años con un peinado impecable.
Tenía puesto un traje negro y sostenía dos nueces en su mano. En ese momento se podía sentir de él un aura de hombre de clase alta.
Ese hombre no era otro que el segundo al mando de la Comisaría de Flutwell, el propio Logan Bowie.
Después de todo, era un funcionario del gobierno. Tan pronto salió, tenía a todos completamente asombrados.
Ignoró a cada persona que le cedía el paso mientras todos eran toma