Selena era rápida; sus movimientos no diferían de la velocidad del rayo.
En un instante, su espada se dirigió hacia la cara de Walter antes de que éste pudiera reaccionar.
La expresión de la Abuela York cambió de inmediato. No creía que su hijo, tan obsesionado con las artes marciales, fuera capaz de asestar un solo golpe a Selena.
Ante esto, dio rápidamente un paso adelante y agitó su bastón.
Selena fue tomada por sorpresa y recibió un doloroso golpe en la espalda. No esperaba que la Abuela