¡Clac!
El cuarto disparo tampoco estaba cargado. La élite con explosivos atados a su pecho comenzó a sudar incontrolablemente…
Las otras élites también tenían sus ojos temblando frenéticamente.
Los primeros tres disparos aún eran soportables, ¡pero los últimos disparos fueron completamente suicidas!
El rostro de Abel había perdido por completo todo color. Quería atacar directamente a la élite, pero apenas pudo contener el impulso.
Temía que la élite apretara el gatillo unas cuantas veces má