Narrador.
Abril pestañeó un par de veces tratando de procesar lo que estaba viendo en ese instante, y cuando por fin cayó en cuenta que se trataba de una cicatriz justo en el centro de su pecho que debelaba la veracidad de las palabras de Dante. Negó, confundida, asustada, dolida, lo hizo porque aún había muchas cosas que no comprendía, por lo que, en un pequeño hilo de voz, preguntó.
—¿Por qué nunca lo supe? ¿Por qué nunca me enteré de que estabas a punto de morir?
En estado de shock, cuando