27. Una verdad...
Capítulo 27. Una verdad fosforecente que te grita en la cara...
Francisco caminó sin rumbo durante varias cuadras, con el maletín pesándole como si estuviera lleno de plomo.
El hambre y la sed empezaron a hacer mella, debía detenerse a pensar, a comer algo, pero por allí no había ningún lugar donde pudiera hacerlo. Debía salir de esa zona exclusiva y meterse al centro para poder hacerlo.
Luego de una hora encontró un lugar. Era pequeño... una tienda de conveniencia, una de esas que no hacían pr