Mundo ficciónIniciar sesiónAnte el encantador puchero de su compañera, la cual no sólo había arqueado una ceja, sino que también, se había cruzado de brazos y lo miraba con reproche, Dante no pudo evitar soltar una risita.
― ¿Qué es lo gracioso? Dante, no tengo otra cosa con que cubrirme, ¡rompiste mis bragas! ―exclamó la joven indignada al mismo tiempo que apretaba más sus brazos contra su cuerpo desnudo
―Cariño, por lo que resta







