Al traspasar la puerta de su ático, lo hizo en el momento justo en que la luna estaba en lo más alto del cielo oscuro.
Rápido como el rayo, empezó a desnudarse mientras echaba a andar rumbo a las escaleras.
Sin ropa, subió éstas para en cuanto llegó a su habitación dar un suspiro de alivio.
Allí estaba la silla.
Junto a su cama.
Se acercó muy lentamente hacia ésta mas cuando casi estaba a su lado sintió un fortísimo dolor.
Dando un grito, cayó al suelo sobre manos y rodillas.
-Y ya...empieza-