—Fui lo suficientemente clara cuando te dije cuál era mi trabajo. Te estás tomando más atrevimientos de los que te corresponden. Como soy una persona benevolente, tienes dos segundos para salir antes de que te pase algo.
Tiró de su cabello con más fuerza, tanto que su cabeza se inclinó para atrás. Un gruñido de dolor salió de los labios de Erika.
—Eres una bestia salvaje, Astoria. No tienes derecho a actuar de esa manera, él no es nada para ti —se atrevió a decir.
—Lo tiene, puede hacer lo que