Llegué a la casa, me puse a realizar una torta para ocuparme mientras llegaban mis hijos. David dijo que los invitaría a almorzar. Al menos me entretuve, el tiempo pasó volando.
—¡Mami!
Mis hijos ingresaron como un tropel a la cocina. Los abracé y me quedé esperando a ver a David, pero…
—Dijo que no quería molestarte. —respondió Adara.
«No te enojes con mi papasito, tú lo echaste diplomáticamente.» La verdad no me gustó el no verlo, y no podía reclamarle nada, yo le pedí tiempo. Me puse a ver u