Pasé por los niños en mi camioneta, le escribí a Blanca para que supiera que los llevaría a almorzar y luego los dejaría en su casa. No la había llamado, solo le mandé mensajes, así no la abrumo, aunque me muero por verla, besarla y fundirme de nuevo en su cuerpo, le daré el tiempo que me pidió.
Mis hijos… —Los miraba por el retrovisor—. Sí, los tomaba como mis hijos. Adoraba a su madre y la vida me la devolvió con niños, y los siento como míos. Después de todo no me quedaré solo, así su madre