Todo el cuerpo me temblaba y una punzada de remordimiento se instaló en el pecho, «me acosté con otro.» —Con manos temblorosas destapé el sobre de Fernanda.
Hola, mi querida amiga.
No te asustes, solo estoy cumpliendo un par de peticiones, por ahora solo puedo decirte que Deacon en su lecho de muerte me pidió enviarte un ramo de flores con esa carta que ha permanecido sellada desde entonces. Me gané ese honor por ser la amiga chancleta y metiche. Me dio el aval de entregarla antes del año si fu