Pasé a buscar a Mireya al lugar donde me pidió recogerla. Me pareció extraño de que me diera la dirección de un hotel. —Ella era así, supongo que lo hace para que no sepa nada de ella. Hasta el nombre se me hace falso y como nuestra relación es de sexo eventual pagado por ser una joven de catálogo, no me interesa investigar nada más—. Eran las tres de la mañana, quedamos de encontrarnos a las cuatro en el pueblo El Rosal vía a La Vega, ese era el punto de encuentro. Le timbré a su celular desde