POV DE ISABELA
El olor del hospital penal era una mezcla ofensiva de cloro, orina y esa humedad metálica que emana de los cuerpos que se rinden ante la muerte. Caminé por el pasillo de baldosas amarillentas, escoltada por Ethan y Renzo, sintiendo que cada paso era una traición a la paz que acabábamos de ganar en el juzgado. Mis manos, todavía entumecidas por la adrenalina de ver caer a Margareth DeLacroix, se hundieron en los bolsillos de mi abrigo oscuro. No quería estar aquí. No quería respi