Quién iba a saberlo, la madre de Alina, Karina, con la cara sombría, empujó la puerta y, al entrar, vio a Alina parada en el patio. Enseguida, la ira se apoderó de ella, agarró una escoba junto a la puerta y, con la escoba en la mano, se abalanzó hacia ella para golpearla.
Los niños de otras familias llegan a casa y son atendidos con buena comida por sus padres, pero Alina siempre vuelve a casa para hacer las tareas del hogar, aunque no se queja mucho, incluso si a veces se siente mal por las p