Ella volteó su rostro mirando hacía otro lado, negándose a contestarme lo que me molestó más.
— Puesto que has vuelto y no quieres ser mi Luna, tendrás que seguir siendo una buena Omega normal y trabajar como criada en el castillo. — Espeté al darme cuenta que ella no me contestaría, mientras mi mente comenzaba a imaginar que ella podría haber conocido a alguien en el desierto.
— ¿Seré una criada? — Preguntó frunciendo el ceño volteando a mirarme.
— ¡Eres afortunada por ser doncella en el palaci