Tío, algo pasó aquí.
— Te lo advierto por segunda vez, no me hables en ese tono, recuerda quién eres. Además, ¿y qué si tu mano sangra por la espina de una rosa? ¿A quién le importa un Omega? Yo, en cambio, soy la única Princesa aquí, y quiero darme un baño de pétalos, así que ¿de qué valen tus manos de zorra? — Replicó queriendo lastimarme con sus palabras, pero está vez para lastimarme solo podía ser de manera física, porque mi corazón había sido blindado, se había vuelto duro gracias a todo lo que ella y Damian