La figura entró completamente en la luz, y todo se detuvo. Incluso los soldados que habían estado luchando hace apenas unos momentos se congelaron donde estaban. Era más alta que cualquier hombre que hubiera visto, su cuerpo cubierto con una armadura oscura y gruesa que parecía casi imposible de romper. Cuando se movía, el suelo mismo parecía sentirlo, como si cada paso cargara un peso más allá de la carne y el metal. Un miedo silencioso se asentó sobre todos nosotros mientras la observábamos a