67| Confiar de verdad.

Helene tomó un taxi a esas horas de la mañana directo al aeropuerto Tayrona, donde un avión la estaba esperando.

Nadie preguntó mucho, después de la “muerte” de Itsac, Helene era la dueña de todo Aeromaya, Tayrona y el centenar de aeropuertos creados por la aerolínea, así que cuando solicitó un avión al vicepresidente, el hombre apenas le contestó con un escueto:

— ¿Cuál? — cuando llegó al lugar se metió en la oficina de Itsac, se dio una ducha larga con el agua más fría y cuando salió afuera
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