KIARA.
Al día siguiente.
Los rayos de luz se colaron por una abertura de las cortinas dando directo en el rostro de Kiara.
Incómoda por aquella sensación de molestia abrió los ojos al querer moverse un leve dolor apareció en su parte baja provocando que recordara todo lo sucedido de la noche anterior.
Sus mejillas estuvieron un color carmesí al recordar las caricias y besos que había recibido de Demián.
Avergonzada tomo el edredón cubriéndose por completo, había quedado tan cansada que ni siqui