Mientras subía las escaleras que daban a los dormitorios, escuchaba por el móvil, como se quejaba a mi amiga Paula además de reñir porque no le había avisado que había vuelto a Madrid con mi hija.
—- Hola Pao, perdoname, pero aun no me he estabilizado ¿como estas? —- pregunte.
—- Algo enfadada contigo, pero bueno ya se que has vuelto y te dejare en paz, por cierto ¿cuando nos vemos?, tengo ganas de verte a ti y a mi pequeña Alicia — me dijo.
Entre en mi dormitorio, deje mi bolso encima del toca