Estaba delante de Alejandro desnuda, mientras mi pensamiento estaba en Giovani que estaba a tan solo unos metros de nosotros, temiendo que abriera la puerta de mi despacho, aunque no debía de hacerlo, estaba en juego que mi hija sufriera y me odiara por no decirle la verdad sobre su padre biológico o dejar que mi ex me siguiera amenazando.
—- Arrodíllate delante de mí y pideme perdon, porque tu eres la culpable de que mi hija no me conozca, —- me dijo muy serio.
—- Alejandro lo siento, creí ve